miércoles, 26 de diciembre de 2018

El Último Romántico en Tampa


Abrázame, apriétame, acaríciame y bésame, que se queden fundidas mi piel y tu piel, quiero amarte una vez y otra vezzz”, cantaba Álvaro Torres, con la que parecía ser, la última canción de su concierto en Tampa, el pasado mes de octubre.

Pero el público emocionado y sintiéndose abrazado por el último romántico, se levantó de sus asientos y comenzó a gritar,“Otra, Otra, Otra”. Y él regresó y cantó, otras tres de sus melodías preferidas, cerrando su concierto bailando una rumba al estilo cubano.

Salvadoreño de nacimiento y cubano por adopción, el cantautor ha preferido que los músicos que siempre lo acompañan, sean cubanos.

¿Es cierto, que tiene un hijo cubano que toca en su banda?
-“jajajaja, Noooo, es una mentira”. Me dice sonriente en el camerino, mientras se toma fotos con sus fans.

Fue en diciembre del 2013, que Álvaro Torres visitó a Cuba por primera vez, sin saber de la gran popularidad de que gozaban sus canciones. De sus presentaciones en este país, ha expresado que “el tiempo no pasó por allí, mis canciones son tan queridas y cantadas como en los años 80. Pude ver en los conciertos hasta cuatro generaciones cantando mis canciones; lo que me dieron no tiene precio, vale más que cualquier Premio Grammy, porque es un agradecimiento espontáneo y sincero ”.

Así también lo recibieron en Tampa. Primero en Rangel Medical Center donde compartió con pacientes y personal médico. Y luego,  cuando a las 11 de la noche comenzaron a sonar los acordes de un violín, acompañados del sonido de guitarras, de una batería y un piano para dar entrada al último romántico que desde la oscuridad se acercaba al escenario, cantando:

“Y es que tengo un corazón enamorado, que una y otra y otra vez ha sido herido
y aunque creo ser el último romántico, algún día voy a ser correspondido”.

¿Por qué le dicen que es el último romántico?, le pregunto.
“Porque soy el único que queda de mis años, jajajaja”. “Quizás sea el más apasionado, porque el amor, es mi único vicio”.

El cantautor romántico hasta las últimas consecuencias sabe llegar con las letras de sus canciones a las almas enamoradas, susurrándole al amor, el deseo, la intimidad y la pasión, pero también al desengaño, la separación, el desamor, logrando desvanecer la timidez o el distanciamiento que pueda haber en una pareja en un momento determinado.

¿Por qué el amor, el desamor en sus canciones?
“Porque fui el hijo de la sirvienta, jajajajaja. Es mentira. El amor siempre va a ser el mismo, los que cambian son los protagonistas. Me amas, no me amas, te vas, me voy, me engañaste, te engañé”.

El hombre sencillo, sonriente que está en diversos y numerosos escenarios y le da la mano o se toma una foto abrazado a su público, escribió su primera canción a los 12 años de edad, a una amiga de la infancia que le permitía ver televisión en su casa, y que nunca más ha sabido de ella. Un año antes se había ido a buscar a su padre que tocaba violín en el Mariachi Perla de El Salvador. Muy pronto aprendió a tocar el mismo instrumento y a dar serenatas cerca de la Plaza de Morazán. Unos años después en Guatemala, grabó “Algo especial”, su primer disco fuera del país, que se convirtió en un éxito en Centroamérica.

Aunque nunca este hombre de estatura mediana pero de corazón grande no ganaba el primer lugar cuando se inscribía en los Festivales de Música Juvenil en los años 70, en su país; y ahora, es reconocido con varios galardones de Discos de Oro y de Platino, es miembro del Salón de la Fama de los Compositores Latinos, obstenta los premios La Musa Miami Beach 2015, Hijo Meritisimo de El Salvador otorgado por la Asamblea Legislativa de ese paìs. (2011), Premio Estrellas Calle 8 en Miami (2002), Mejor Compositor del Año por BIM Music con el álbum “Nada se compara contigo” (1993), Gaviota de Plata en el Festival Viña del Mar, Chile (1991). También ha sido nominado a los premios Grammy Latinos.

Con un saco negro, corbata del mismo color, camisa clara y un jean, Álvaro Torres, se mueve por todo el escenario, sonriente, emanando amor y agradecimiento, cantando con el público, De Punta a Punta, Mi Amor por Ti, Hazme Olvidarla, Te seguiré queriendo, Amor que Mata, Te va a doler, Otra Vida y “Nada se compara contigooo, las emociones mas profundas, tantas ilusiones juntas, solo he podido descubrirlas junto a ti”.



El Ceviche y las Tres amigas M.





- Es con C y B. Le dice Margarita a su amiga María.
Y ella le responde tratándola de convencerla, que es con S y V.
Las dos, están sentadas en un restaurante peruano en un Mall de una ciudad de Estados Unidos. Sin percatarse que, en la mesa cercana, una señora sonreía al escucharlas.

La mujer se levantó y fue hasta ellas, diciéndole que ambas tenían razón. Que
se escribía de las dos formas que decían: Cebiche, ceviche, sebiche o seviche y que era un plato muy polémico, precisamente por la escritura de su nombre y por su origen.

-Todos sabemos que es peruano, - dijo María. Yo tengo un amigo peruano que es el mejor haciéndolo.

Miriam, la mujer que se les había acercado, le respondió con toda la ecuanimidad y la serenidad que caracterizan a una actriz de teatro.

- Existen evidencias que hace más de dos mil años, durante la época de la cultura Mochica, los pobladores del norte del Perú, preparaban el pescado fresco con jugos de frutos llamados Tumbo (Passiflora mollisima) y Maracuyá (Passiflora Edulis).

- Pero otros estudios indican que el ceviche viene del mundo árabe donde se prepara el pescado igual. Y que su llegada a Suramérica fue a través de la colonización española.

-También se han encontrado documentos que aseguran que unas 400 mujeres moriscas tomadas como botín de guerra por los Reyes Católicos, en Granada, y que acompañaron las huestes de Pizarro a Suramérica, agregaban zumo de naranjas agrias primero y jugo de limón después, al pescado crudo con ají y algas que preparaban los pobladores prehispánicos.

- Entonces, ¿El ceviche con C o S, con B o V, es una fusión de dos culturas?
- preguntó Margarita

- Así es. El rico plato milenario, saborea el paladar con su toque de sabor agrio y picante, obtenido del pescado fresco marinado en limón, cebolla, ají y sal como receta básica. Ahora, se le añade lechuga, choclo, camote o yuca, y otros ingredientes según el paísregión o chef que lo elabore. También, se desconoce cómo se extendió por otros países que no eran de las costas del Océano Pacifico suramericano, - dijo Miriam, con voz suave pero autoritaria.



- Perú, ¿Tiene el Ceviche como Patrimonio de su Cultura Nacional? Interrogó María.

- Sí, ellos celebran el 28 de junio, el Día Nacional del Cebiche. Y dicen que, en algunos restaurantes, ese día, comes gratis.

¿Y cuál es el origen de la palabra Cebiche, Seviche? - preguntó inquieta Margarita.

-También es polémico el origen del nombre de este rico plato de pescado. Los historiadores Javier Pulgar Vidal y Juan José Vega, señalan que el nombre de seviche, proviene de la palabra quechua “siwichi”, que significa pescado fresco o tierno. Y que ceviche, viene del árabe “sibech”refiriéndose a las comidas ácidas. Otros aseguran que las palabras siwichi y sikbaǧ fueron confundidas durante la conquista del Imperio Inca por los españoles, transformándose en el nombre con que lo conocemos hoy, – contestó Miriam.

El ensayista peruano Federico More en su hipótesis sobre el origen del nombre asegura, que Ceviche, proviene del vocablo “cebo”, que era como llamaban con tono despectivo a este plato crudo, pequeño y de escaso valor durante el siglo XVI. Mientras, el historiador Javier Pulgar Vidal, afirma que el ceviche no es más que la evolución indígena de la palabra “Viche” (tierno) en la antigua lengua “Chibcha”. O proviene del vocablo árabe iskebêch (escabeche), que a su vez es un préstamo de la palabra persa que significa “vinagre”según el historiador Fernando Rueda García.

Y como todo tiene algo de gracia, hasta, en esta historia, – comenta Miriam.
Hay una hipótesis más, que señala que el origen de la palabra es “Sea beach” (Pescado en la playa) y era el nombre con el que los marineros ingleses designaban a esta peculiar elaboración en los puertos del Perú.

JAJAJAJAJAJAJA, rieron las tres amigas M. Margarita, María y Miriam.